viernes, 27 de marzo de 2009

Comencemos desde el principio

Hablemos de mi padre, Ramón Emilio Díaz Cruz... conocido en su juventud como “el Charro” (no me pregunten por qué, pues no tengo idea). Oriundo de Jacagua, donde en su día estuvo ubicada la primera capital de la República.

La “Villa de Santiago” fue fundada en 1495 por Don Bartolomé Colón, originalmente a orillas del río Yaque del Norte (sí que me fui lejos, verdad?), pero aún no está muy claro por qué fue trasladada en 1504, bajo la autoridad del Gobernador Nicolás de Ovando, a la comunidad campestre de Jacagua, al pie del pico Diego de Ocampo. En su sede de Jacagua es repoblada por los “Caballeros” que aun quedaban de la agonizante Isabela (Ciudad Primada de América); la tradición asevera que, desde esa fecha, comienza a llamarse Santiago de los Caballeros... de hecho, “Santiago de los Treinta Caballeros” por ser 30 familias las que repoblaron la ciudad, cada una encabezada por un caballero español. Dentro de esos caballeros, había uno de apellido Díaz... todo este desgloce sólo para decir que mi familia desciende de uno de los treinta caballeros fundadores de la ciudad de Santiago!

Bueno... este asiento de Jacagua fue destruido por un terremoto en 1562 (en Jacagua aún se pueden encontrar las interesantes ruinas del asiento de 1504) y la villa fue traslada a donde hoy se encuentra la ciudad de Santiago.

Pues mi padre, al igual que su padre, su abuelo y demás antepasados, nació y creció en Jacagua, donde aún tengo muchos primos y familiares no tan cercanos a quienes visito tal vez una vez cada tres o cuatro años (pero igual los quiero mucho!). Siempre me contaba que su padre, Don Leopoldo Díaz, tenía una gran finca donde los hijos trabajaban también. Al parecer mi abuelo era de mano dura, como eran los padres de ese tiempo. Hasta donde sé, eran cuatro hermanos: mi papá, Frank, Jesús María y Modesta. Afortunadamente a todos ellos los conocí, y también a mi abuela, pero no a mi abuelo. En la próxima entrada hablaré de mis tíos... todos ellos personajes inolvidables.

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