jueves, 7 de enero de 2010

Uff!! Por poco y no existo!

La primogénita. Un embarazo muy difícil. Algo más de seis meses de gestación, mi abuela tomaba una siesta a media tarde; de repente, alguien grita: “FUEGO!!”… si abuela, de un salto, despierta asustada, desorientada, sofocada.

El fuego era la casa del frente. El susto le hizo entrar en labor y fue llevada de urgencias al hospital. Al extraer el feto, no parecían reflejarse sus signos vitales, el médico lo declaró no viable.

La enfermera a cargo quiso “preparar” la criatura para que estuviese presentable al llegar los familiares a recogerlo para el velatorio. Ya el galeno le había ordenado deshacerse del producto, pero la enfermera quiso tener un gesto de delicadeza con Don Pablito, quien le había conseguido ese empleo por ser muy buen amigo del doctor.

Mientras estaba en esas faenas, le pareció notar que respiraba. Pensó que era su imaginación, pero prestó más atención. Efectivamente, respiraba! Tomando un trozo de algodón, lo humedeció en suero y lo coloca en la boca del feto. La criatura mueve los labios, trata de chupar… es un hecho, hay vida.

Varios meses en incubadora… mi madre es un aborto criado.

2 comentarios:

  1. ¿O sea que tu madre no es ni siquiera sietemesina? Diantres, y en esa época no habían tantos avances médicos para el tratamiento de neonatos... qué bonito milagro :)

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